
Publicado el 31 marzo, 2020
La renta variable, expuesta a la evolución del Covid-19
El viernes pasado, las bolsas volvían al terreno de las pérdidas tras tres sesiones al alza. Los índices europeos perdían en torno a un 4%, mientras que, en EE.UU., el S&P registraba una caída similar, del 3,3%, y en España, el Ibex 35 perdía un 3,6%. Pese a las pérdidas del viernes, la semana cerraba con notables ganancias, del orden del 5% al 7% en los principales índices europeos y del 10% en el caso del S&P 500, de manera que se ponía fin a la racha de cinco semanas consecutivas a la baja en Europa.
No obstante, la volatilidad cotizada por los mercados de renta variable sigue siendo extrema, una vez anunciados los cuantiosos e innumerables paquetes de estímulo por parte de los diferentes gobiernos (avales, préstamos, rebajas impositivas, gasto público, etc.), unido a la firme y contundente actuación de los Bancos Centrales, tratando estos de abaratar y asegurar una amplia financiación, el foco de los inversores se centra cada vez más en el control de la pandemia del Covid-19.
Esta semana conoceremos nuevos indicadores macroeconómicos que llevarán las caídas de actividad hasta niveles nunca vistos, las estimaciones son muy variadas, pero hay cifras que muestran que en economías europeas la actividad económica podría estar funcionando al 50% en este mes de marzo, y otro tanto ocurrirá en abril. En los últimos días conocíamos nuevas medidas restrictivas adoptadas por diferentes países: Donald Trump llevaba el distanciamiento social hasta finales del mes de abril, en España se paralizaban todas las actividades no esenciales al menos por dos semanas, etc. Estos hechos harán que el mes de abril sea incluso algo más flojo que marzo a nivel económico y que podamos encontrarnos con caídas del PIB sin precedentes.
Pocos fondos son inmunes al coronavirus
Mantener la calma puede ser la mejor vacuna para tratar de evitar un mal mayor en las inversiones

El pasado lunes los mercados bursátiles sufrían una caída superior al 7%, corrección de un día poco habitual después del 2008, pero todavía muy lejos del famoso lunes negro del 87, que superó el 20%.
Mientras escribo, jueves por la tarde, veo que hoy puede acabar siendo un día peor. Desde máximos la caída supera ya el 30% en bolsas europeas, todo en menos de un mes. Un movimiento muy vertical que se ha expandido más rápido que el virus. Ante esta situación es normal que los inversores se planteen si no sería mejor proteger su patrimonio saliendo de activos de riesgo y ya volverán a invertir cuando se calme el mercado y se conozca realmente el alcance del impacto en la economía mundial.
De los fondos registrados en España aproximadamente el 95% tiene rentabilidades negativas en el último mes y poco más del 10% se mantienen en positivo en el año. Así que no ha habido casi fondos inmunes a este virus. Ya advertía, en alguna tribuna anterior, que los fondos de valor podían ser una gran decepción para el inversor que pensara que en caídas lo harían mejor.
Los fondos que ganan dinero en este último mes son los que venden acciones, los que compran bonos gobiernos refugio, o volatilidad. También hay algunos mixtos y de gestión alternativa, pero son los menos. Es destacable el buen comportamiento de algún fondo de renta variable china, lo que no deja tener su gracia, siendo este país el foco del problema. Las mineras de oro no han tenido su mejor periodo y la posición en ETFs de oro físico están limitados en fondos UCITS.
Los bonos alemanes y americanos han seguido actuando como refugio, aunque partían de rentabilidades negativas o muy bajas. Recientemente decía, en este mismo espacio, que además de renta variable también que se podía tener en cartera renta fija, incluyendo bonos del tesoro por su valor de protección. Por esa idea recibí algún mensaje de colegas cuestionándome desde el cariño por “recomendar” bonos gobierno a los niveles en que estaban. Vaya por delante que estos artículos que escribo no son ninguna recomendación de inversión. Siempre digo que para eso hay que acudir a un asesor a contarle nuestra particular situación y hacer una buena estrategia de inversión personalizada.
En general, los que llevamos mucho tiempo trabajando en mercados financieros e invirtiendo a través de fondos, sabemos que la mejor estrategia es mantener la calma, aunque la valoración de nuestra posición pueda empeorar. El inversor que vende antes de mínimos, rara vez vuelve a comprar a un mejor precio y eso suponiendo que no vende en el momento peor. En la gran mayoría de los casos, salir una vez que el mercado cae más del 25%, como mucho les puede proporcionar un alivio temporal, mientras sigue cayendo más, pero a la larga, esos intentos de acertar la salida y la entrada, cuesta mucho en términos de rentabilidad.
Para ilustrar este coste, solemos usar las cifras de la rentabilidad de los mercados si te pierdes los mejores días, que por cierto suelen darse poco después de los peores. Si cogemos datos desde el 2000, con solo perderse los diez días de mayor subida cuesta ganar dinero en general. En bolsa europea, restados estos días, no se obtiene ninguna rentabilidad. Sin embargo, si se hubiera mantenido comprado, por ejemplo la bolsa mundial, incluso habiendo sufrido dos enormes crisis bursátiles con caídas superiores al 50% desde máximos, se acaba con casi el doble del dinero invertido.
Expertos inversores como Warren Buffet, Peter Lynch y Sir John Templeton advierten que se pierde mucho tiempo intentando predecir crisis, o cuando acabarán para volver a comprar. Es verdad que para poder invertir con tranquilidad en activos de riesgo hay tres requisitos imprescindibles: tener suficiente horizonte temporal, tener una gran diversificación para que si esto afecta a alguna compañía de forma grave apenas afecte a nuestra inversión y se compense con lo que ganen el resto de las que tengamos en cartera. Tercero y casi más importante: conocerse; si usted no soporta la volatilidad en la valoración de su posición, quizás debería plantearse invertir en riesgo solo a través de productos ilíquidos, no son más seguros, pero al no ver fluctuaciones y no tener liquidez, no tiene otra opción que mantener.
Si está correctamente invertido, acorde a su plazo y con una buena diversificación, con alta probabilidad lo mejor será no cambiar. Pero si sufre tanto ante la incertidumbre que no puede soportarlo más, hable con su asesor, seguramente él podrá decirle los fondos donde puede poner en cuarentena su patrimonio mientras el virus se controla y el miedo desaparece. A los que quieran salir porque estén convencidos de que podrán comprar mejor, les deseo suerte, porque los datos de flujos a fondos muestran que esto rara vez lo hace bien el inversor.
Marta Díaz Bajo es Directora de análisis de fondos de atl Capital
¿Son inmunes mi plan de pensiones y mis ahorros al coronavirus?

